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La matanza de Texas (1974)


El director nobel, Tobe Hooper, eligió para su primera película una historia que según dicen puede ser real, la horrible leyenda de "La matanza de Texas". La película que costó poco más de 100.000 dólares nos cuenta como un grupo de amigos se dirigen hacía el viejo caserón del abuelo de dos de los habitantes de la camioneta en la que viajan. Cuando llegan allí, la casa está totalmente vacía y en muy mal estado. En uno de los viajes, dos de los amigos van a un lago que supuestamente hay cerca de allí, cuando ven una casa y deciden probar suerte para ver si les pueden vender algo de gasolina que les hace falta para la vuelta. Por desgracia, la gasolina les va a salir bastante cara y su viaje se va a convertir en una pesadilla imposible de olvidar.





Tobe Hooper nos sumerge en un ambiente de locura extrema en esta película con una familia ya inmortalizada a lo largo de los años y que ha convertido a este film en uno de los máximos exponentes del género de terror.
La película (como casi toda película de terror) es previsible y eso la convierte en un poco aburrida, sobre todo durante la media hora hasta que empiezan a suceder las cosas interesantes, ya sabéis, los asesinatos, las misteriosas desapariciones y la aparición de la familia donde Leatherface (Cara de cuero) es el encargado de dar la bienvenida a los visitantes y darles de degustar el sabor de la muerte y de la desolación, del sufrimiento, del dolor.
Hasta aquí parece todo ir como en una película normal, pero lo carismática y repugnante que resulta la familia (y en especial Leatherface) y el uso de la cámara en este film independiente, hace que los adolescentes que la vieron en su momento y alguien que la rescate ahora sientan el pánico y a la vez el alivio de no ser ellos los adolescentes que están experimentando esta "aventura" llena de imprevistos.
Ya el principio del film nos muestra que nuestros protagonistas lo van a pasar mal, con ese cadáver en la cruz de un cementerio que a cualquiera que haya visto el film se le habrá quedado grabado en la cabeza desde el primer momento, entre eso, el armadillo muerto y los pequeños flashers a algún cadáver no identificado, la película ya se denomina como matanza ella sola.


Lo cierto, es que después de ver la película, comprendes que tiene que tener una buena película de terror para impactar e inmortalizarla, tiene que tener gancho y principalmente una atmósfera y una forma especial de poner al espectador en la pantalla, cosa que han intentado lograr producciones patéticas de hoy en día sin ningún éxito, incluyo los diversos remakes de la propia película, totalmente apartadas de la categoría de buena película y mucho menos de la de terror.
Este film posee vida, tiene su propio toque personal y estoy seguro que a más de uno en su día le hizo ir a un caserón con miedo, y si ya fuese por Texas, ni hablásemos sobre ello.
Su guión, no es una maravilla, en ocasiones peca de ser tan parecido y repetitivo en muchas escenas, pero otras, como la habitación de los huesos te deja con una pequeña muestra de terror y la aparición de los abuelos ya hace que el miedo gobierne la vida de la protagonista, que ya está al borde de la locura, intentando descubrir si verdaderamente está soñando o no.
Su banda sonora tampoco es que se diga que es una maravilla, pero no es desperdiciable, y menos cuando suena una motosierra, que bien puede ser el corte sonoro más conocido del film.
Esta matanza es sin duda, una de las obras cumbres del género de terror y se lo ha ganado por méritos propios y por poner la carne de gallina a más de uno en su época, y sobre todo, por darnos a una de las familias más curiosas de la historia del cine.



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