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El Luchador (2009)

Tres años después de que Darren Aronofsky hiciese su floja película "La fuente de la vida", en el 2009 haría una película que si que tendría una buena crítica, como es la película de "El luchador", dirigida por Aronofsky y con un guión de Robert D. Siegel.
Este guión nos cuenta como Randy Robinson (Mickey Rourke), mito de la lucha libre en los años 80, decide seguir luchando en el cuadrilátero en combates de tercera categoría, pero pronto se da cuenta de los golpes que le han dejado mella en su carrera decide poner orden en su vida empezando por recuperar a Stephanie (Evan Rachel Wood), su hija, a la cual abandonó y acercarse también a Cassidy (Marisa Tomei), una striper de un club.



Muchos de los que vean esta película sabiendo que Mickey Rourke por aquel entonces estaba en la cuerda floja por hacer papeles de bajo nivel, llegará a encontrar un gran parecido entre el propio actor y el personaje que este encarga. Esto se debe a que en los 80, Mickey Rourke se coreaba con gente como Francis Ford Coppola en la gran "La ley de la calle" (1983) o en "Manhattan Sur" (1985) con Michael Camino, pero el actor luego fue bajando de categoría y participó en films de más bajo nivel a lo que estaba acostumbrado, hasta que Robert Rodríguez, Quentin Tarantino y Frank Miller le cogieron para que estuviese en el reparto de "Sin City" en 2005 para que luego hasta la película de la que hablo hoy, no tuviese otro papel realmente interesante y con una participación tan buena.
Y es que en este film, Mickey Rourke hace posiblemente el mejor papel de toda su carrera, conmovedor y lleno de superación y objetivos y que hace que la película gane muchísima calidad participando él, un gran acierto de Aronofsky al cogerle, pues pega de lujo con el personaje musculoso al que tiene que interpretar, un personaje que busca el honor y la aceptación de un mundo que no reconoce bien.
El realismo, la sencillez, el llevar la narrativa del guión y sobre todo los planos, hacen que esta película sea un viaje al mismísimo infierno de la mano de un luchador dolorido y resentido en la vida, de los golpes que le ha ido dando esta como si en un ring estuviese luchando contra ella, y se tratase de un David VS Goliat, y esto último no hubiese sido posible sin el gran Darren.
También nos encontramos a una Marisa Tomei (en el que también es el mejor papel de su carrera en mi opinión) emotiva, distante y a la vez tierna con el personaje interpretado por Mickey.

La película aparte de enseñar el afán de superación y el lenguaje del dolor, nos enseña que algunas veces es mejor dejar algo que te gusta hacer para conseguir ser mejor persona, por medio de lo que sea y eso nos lo hace ver Mickey Rourke en su papel, en el que Aronofsky nos quiere hacer sufrir emocionalmente con los personajes que aparecen en el film, especialmente con Randy, claro.
Es de esas películas que cuando la ves te gusta, pero que a medida que pasa el tiempo te gusta más y más, y eso es algo que ya consiguió hace poco Aronofsky con su hace poco estrenada "Cisne Negro" (2010) donde volvemos a ver otra vez el esfuerzo de superación.
La película a pesar de ser una de las mejores del año, no hizo justicia con sus premios, y acabé en parte mosqueado en esa gala por ello.
Ni el Óscar de mejor actor, ni el de mejor actriz fueron a parar ni a Mickey Rourke ni a Marisa Tomei.
Al primero se lo quitó Sean Peen en "Milk", que todo hay que decirlo, también hace un papel excelente, pero no tan bueno en mi opinión como Rourke, que saca lo mejor de sí.
Y a la segunda, es que ni estuvo nominada, algo inexplicable.
Se fue de manos vacías en los Óscar la película de Aronofsky, en cambio en los Globos de Oro se llevó el de Mejor actor y el de Mejor canción original al gran Bruce Springsteen con la canción "The Wrestler".
A mi parecer, no se hizo justicia con los premios a esta película, pues es muy buena y tiene una excelente plantilla que viaja en un compás del dolor del que nosotros (por suerte) somos tan sólo, meros espectadores.

NOTA FINAL:

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