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Las mejores películas según los Oscar (1932)


Llega 1932, y con él, una nueva edición de los Oscar estrenada el 1 de Agosto y conducida por Conrad Lagel el 18 de Noviembre del mismo año.
Ese año, tenía bastante nivel en la categoría que vemos y explicamos cada semana cómo es La mejor película de los Oscar, y este año la que se lo llevaría sería la película del director anglosajón, Edmund Goulding, "Grand Hotel".
La película contaba con grandes personalidades del cine, cómo por ejemplo, Greta Garbo y posiblemente fue una de las películas que contaba con posteriores leyendas del cine.





La historia nos sitúa en un hotel de Berlín, donde diferentes personajes de distinta índole coinciden en una mezcla de drama con muchos toques cómicos, cómo era normal en los años 30.
Algunos áspectos que abarca esta película-aparte del humor son las injusticias sociales, la dignidad, la maldad, la generosidad, la valentía, el miedo, los sueños, la vida...
En cierta manera, podemos pensar lo que nos hace pensar el propio director, que "unos llegan y otros se van" es decir, que la vida es cómo un hotel, tan pronto cómo se va alguien, aparece otro, y así sucesivamente a lo largo de la vida.

La película no es para nada lineal, ni repetitiva, ni niguno de ese tipo de atributos, Edmund Goulding nos entretiene y de algún modo nos hace querer saber que "memento vivere", que te acuerdes de vivir y no te fastidies por cosas malas de la vida, pues también hay buenas.
Las historias son entrecruzadas, desde un empleado de fábrica, protagonizado perfectamente por Lionel Barrymore, que tiene una enfermedad terminal y decide pasar unos días en un hotel, hasta una bailarina de ballet (Greta Garbo) en los momentos más críticos de su carrera y de menos fama que la que merece.
He de decir, que Greta Garbo, a pesar del renombre que tiene, aquí no estuvo en su mejor papel, pues se la nota algo tensa y fría, cómo si viviese con nervios, a lo mejor es parte del papel y yo no lo he sabido interpretar, no sé.
Por otra parte, las actuaciones del mencionado Lionel Barrymore y de una gran Joan Crawford en el papel de secretaria, son súblimes y no creo que ningún otro actor u actriz de la época lo hubiese hecho mucho mejor.
Sin duda, hay que hacer una mención especial al guión enrevesado y a la vez eficaz de William Drake, que tuvo mucho éxito, dejando de lado la monotonía de los guiones de la época.
Es una película que mezcla a la quasi perfección muchos estilos cómo el dramático, el romántico, el cómico, siendo una película dulce y amarga, tierna, dura y crítica, feliz y triste.
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