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La Quimera del Oro (1925)

La segunda película que Chaplin hizo con la United Artists tras "Una mujer en París" en 1923 fue "La Quimera del Oro" en 1925, una de las mejores que tiene en mi humilde opinión este genial cómico inglés y que aparte de protagonizarla, dirigirla y hacer el guión, también la produce y compone la música de este film.
El guión simple nos cuenta como un buscador de oro/vagabundo de Klondike se va a Alaska para buscar su fortuna, con tan mala suerte para él que una tormenta aparece y obliga al buscador a refugiarse en la casa de un asesino fugitivo llamado Larsen. Este intenta echar al vagabundo de su casa, pero la tormenta lo impide, y la cosa empeora para el asesino cuando también el gigante Mac Kay entra en la casa.
Larsen intenta hacer uso de la palabra, como no funciona agarra su rifle, pero está inutilizado y tanto el vagabundo como el gigante acaban quedándose en casa del asesino.




Y bien si esto parece una historia cómica, en realidad se dicta como una comedia con toques dramáticos y en la que la busca de la felicidad representada por el oro como tal vez una crítica al dinero se ve durante todo el metraje, en donde aparte de esta felicidad absurda y necesaria, el vagabundo interpretado por Chaplin busca también compañía e ilusión, con algún que otro rifi-rafe entre sus protagonistas, experimentando así un sentimiento parecido al odio, pero que no llega a ser exagerado, a lo que se puede llamar como odio pasajero.
El film se nos presenta así con un camino en una de las tantas etapas de la vida que esta vez está representado por la aspiración a tener éxito en la búsqueda del dinero, de la felicidad, del compañerismo, de la ilusión y del odio y con una extraña sensación de que al final el personaje de Chaplin no queda del todo satisfecho por como acaba.
En esta película te da una de esas sensaciones de las que te cuesta despertarte cuando sueñas, es una historia emotiva, graciosa y que te deja con una extraña sensación de pena y felicidad difícil de explicar y con algunas escenas míticas como la entrada de Charlot en la casa del asesino o la famosa escena del baile con los panes o escenas tan chocantes como la de Nochevieja, donde por desgracia mucha gente sigue sufriendo esto en la vida real, algunos porque les da la gana, otros simplemente porque no tienen a nadie. Por cierto, esta última escena está eliminada de la versión remasterizada en 1942, y realmente es imperdonable, pues para mí es una de las grandes escenas de la película, cargada de emotividad.

Fue nominada a dos Óscar, concretamente a sonido y música en 1942, pero no ganó ninguno gracias a que el de música se lo quitó Max Steiner por "La extraña pasajera" a Max Terr y que el de sonido se lo quitó Nathan Levinson por "Yankee Doodle Dandy" a James Fields.
La película bien es cierto que en el apartado sonoro no es que sea una maravilla, pero tampoco es mala, aún así el Óscar no es merecido a pesar de que la película sea una obra de arte por uno de los grandes cómicos que ha dado la historia.

NOTA FINAL:

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