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El tren de las 3:10 (2007)


El director de películas cómo "Identidad" (2003) o "Walk the line" (2005) nos traía en 2007 un remake de una película western protagonizada por Glenn Ford y por Van Heflin y dirigida por Delmer Daves.
Si todavía no habéis llegado a la conclusión con la imagen (válgame la pista) la película de la que os vengo a hablar hoy es de "El tren de las 3:10", pero concretamente de su remake.
"El tren de las 3:10" nos lleva hasta los páramos desérticos de Arizona, donde Dan Evans está dispuesto a hacer lo que sea para salvar su rancho y sobre todo, para asegurar una buena vida a su familia.
Coincidiendo con la suerte, a Dan se le presenta la oportunidad de escoltar a Ben Wade al tren de las 3:10 para ser juzgado en Yuma, ya que siendo un peligroso criminal no puede estar suelto como si nada. Por mala suerte para Dan, no será nada fácil, y los baches del camino convertidos en matones serán su principal problema.




Basada en el cuento de Elmore Leonard, James Mangold nos ofrece en esta ocasión un buen ejemplo de que los remakes sí que pueden ser buenos, y que en algunas ocasiones pueden ser mejor que la original, sobre todo si se cuenta en la plantilla con grandes actores como Russell Crowe, Christian Bale o Ben Foster.
La película en unos primeros minutos nos desprende un efecto visual bastante bueno, con una imagen cargada de planos donde se nos ofrece la frustración o el odio del personaje que en cuestión se esté viendo, acompañando también algunas escenas por una música desconcentrante y ambientadora como pocas se han visto en un western, sin ser el típico sonido de película del oeste con rechinar de caballos y tiroteos malotes como por ejemplo se dan en algunos spaguetti western que intentan parecerse a las grandes películas de Leone.
En las actuaciones podemos destacar especialmente a Russell Crowe, que está gigante en su papel de Ben Wade; rastrero, precavido, listo y sobre todo rápido con su pistola, llamada "La mano de dios" que se le atribuye como signo de maldad y a la vez de benevolencia para sí mismo, pues él cree que hace el bien.
Aparte de la maldad impuesta por Russell Crowe, su mano derecha en la película protagonizado por Ben Foster tampoco lo hace nada mal, con una lealtad hacía su jefe impresionante, pero que no se sabe si Wade confía exactamente en él, eso lo tendrá que descubrir, y para ello tiene que rescatarle.


La maestría que sacó de aquí Mangold al dirigir la película es alucinante, nadie daba casi nada por esta película y al final no se hizo tanta justicia como merece, que aunque no merecía tampoco ningún Óscar (aunque estuvo nominado a sonido y banda sonora), merece mucha mejor crítica que la tiene, ya que es difícil que se supere tanto a una película original. Recomendable.

NOTA FINAL:

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